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miércoles, 8 de mayo de 2019

Libertad de sentir las emociones




Podcast semanal #29 de Crisálida, escuela de Alquimia Espiritual, incluido en el programa radial "Ágape, queremosvivir en concordia" conducido por María Silvina GonzálezEl audio, seguido por su transcripción, para escuchar o leer, como más te guste.



Bienvenidos al espacio de Crisálida, escuela de Alquimia Espiritual, fundada por quien les habla, Carolina Iglesias.

Continuando con la exploración de la libertad de sentir, hoy te propongo abordar en forma curiosa y consciente la libertad de sentir todas las emociones que se te presentan, cuando se presentan.

Claramente somos libres de sentir las emociones, sin embargo, hemos adquirido el hábito de juzgar las emociones y clasificarlas en buenas y malas, o positivas y negativas. A partir del hábito de juzgarlas, hemos desarrollado y perfeccionado herramientas para evitar sentir las catalogadas como “malas” o “negativas”, o para intentar que pasen lo más rápido posible. Hay industrias enteras dedicadas a vender bienestar en pastillas, gotitas, entretenimiento y demás.

Si ante la menor sensación de incomodidad, molestia, tristeza, decaimiento, angustia o frustración tu acción instintiva es hacer que pase lo más rápido posible y evitar que las personas a tu alrededor noten tu estado, no pasa nada malo con vos: simplemente estás actuando desde la estructura de supervivencia que tenemos todos los seres humanos.

Ahora bien, cuando empezamos a atrevernos a explorar nuestras libertades internas y tomamos consciencia de nuestro obrar automático, no podemos evitar darnos cuenta de que tenemos coartada nuestra libertad de sentir. Y una vez que lo sabemos, podemos ejercer nuestra libertad de ser a partir y elegir continuar con los patrones aprendidos que usa la mayoría o empezar a desactivar las conductas de censura interna de las emociones.

Y elegir atreverse a sentir “lo que surja” requiere mucho valor y coraje. Es un verdadero salto al vacío. Es muy difícil encontrar a alguien cerca que respete nuestra elección, por lo tanto a cualquier emoción que le estemos dando libertad de expresión se le va a sumar la sensación de soledad e incomprensión. Empezar a ser el espacio donde las emociones se expresan suele venir acompañado de muchos momentos de aislamiento.

Si ya estás transitando el camino de liberación emocional, un abrazo gigante de apoyo, admiración y gratitud por tu tarea.

Y si todavía no lo experimentaste, pero el llamado a tu libertad interna es muy fuerte y no sabés cómo empezar, te comparto una herramienta.

Te invito a que te tomes unos diez minutos diarios solamente para sentir. Buscá una posición cómoda, en un lugar tranquilo, preferentemente con el celular apagado. Cerrá los ojos y empezá a sentir tu respiración. Sentí el aire que entra y sale por la nariz, explorá si respirás más cómodo con la boca cerrada o entreabierta. Y luego imagínate que estás por entrar en un lugar en el que hay que ir en silencio –esto es para calmar un poco los pensamientos. Llevá tu atención al lugar del cuerpo que más te llame, donde sientas tensión, contractura o dolor. Tu atención y tu respiración son como la visita y la compañía más esperada. Entonces llevá la respiración y la atención --que podés visualizarla como una esfera de luz, a esos lugares del cuerpo. Permitite acompañarte en ese sentir, sin buscar calmar ni cambiar nada, solo ser una compañía incondicional que te dice “no estás sola, vengo a sentir con vos”. Que las partes doloridas o contracturadas sientan tu energía presente. Y luego, cuando empiecen a aflorar emociones, te invito a que hagas lo mismo: que las acompañes con respiración y atención. Acompañá las palpitaciones, las sensaciones de miedo y las de vacío. No te abandones. Las emociones son como niños pequeños muy asustados que han sido abandonados. Te invito a que vayas al encuentro de esos niños internos con toda la suavidad, paciencia y amor que puedas hacer fluir.

Abrirse a la libertad de sentir significa comprometerse con uno mismo a no abandonarse nunca más.

Si te entusiasma la aventura de descubrir quién eras antes de que te dijeran quién ser, te espero en mi página de Facebook, @CrisalidaAlquimia.

¡Hasta la próxima!

miércoles, 24 de abril de 2019

Libertad de interpretación del entorno




Podcast semanal #027 de Crisálida, escuela de Alquimia Espiritual, incluido en el programa radial "Ágape, queremosvivir en concordia" conducido por María Silvina González.  El audio, seguido por su transcripción, para escuchar o leer, como más te guste.



También disponible en video



Bienvenidos al espacio de Crisálida, escuela de Alquimia Espiritual, fundada por quien les habla, Carolina Iglesias.

En esta emisión voy a aprovechar una cita del Dr. Bruce Lipton para referirme a la libertad de interpretación del entorno. Bruce Lipton explica en forma científica el funcionamiento de nuestras células y lo expresa de la siguiente manera.

Cito: "Una célula AJUSTA su GENÉTICA y su ACTIVIDAD para adaptarse al entorno. ¿Cómo SABE una célula lo que está sucediendo en el entorno? MI MENTE interpreta el entorno y luego le envía NO LA INFORMACIÓN REAL sobre el entorno, sino MI INTERPRETACIÓN sobre el entorno". Fin de la cita.

Propongo un ejemplo para decir esto mismo en términos más concretos. Digamos que quedé en reunirme con una amiga para almorzar a las 12:30 en una confitería. Yo llego a las 12:30 en punto y a las 12:35 mi amiga todavía no llegó. Tomo eso como “el entorno”. Una vez alcanzados los cinco minutos de retraso mi mente empieza a INTERPRETAR la situación.

Imaginemos dos interpretaciones bien diferentes. La interpretación A podría ser: “¿Será que se va a retrasar mucho más? Podría haber terminado de hacer lo que estaba haciendo en lugar de apurarme para llegar a horario. Debí haberlo sabido. Siempre me toca esperar a mí. No sé por qué me esfuerzo para ser puntual si todos llegan tarde. Soy una tarada”.

Cuando mis células reciben esta interpretación se adaptan a un entorno hostil, irrespetuoso y de desvalorización de mí misma. Un entorno que está en mi contra. Y así van a ajustarse a cómo voy a recibir a mi amiga y a
la comida que voy a pedir.

La interpretación B podría ser: “Qué suerte que llegué primera, así puedo elegir la mesa que más me gusta. Voy a aprovechar este ratito sola para enfocarme en lo feliz que me siento porque voy a encontrarme con mi amiga. ¿Dónde se ubica la felicidad en mi cuerpo? Mi intención es alimentar esta alegría con el plato que elija. ¿Qué plato sería ese?”.

En este caso, mis células reciben una interpretación totalmente distinta DE LA MISMA SITUACIÓN. Entonces se adaptan a un entorno relajado, de reconocimiento de mí misma y de mi amiga, y además se disponen a ajustar su funcionamiento para recibir los alimentos que voy a comer como expansión de la sensación de alegría que me estoy permitiendo experimentar.
Cuando mi amiga llegue, se va a encontrar con una versión de mí que está expresando cómo interpreté su tardanza, y es muy probable que  la comida me caiga diferente según haya sido mi interpretación.

La perspectiva con la que observamos e interpretamos una situación determina nuestra experiencia de la situación. En este sentido es que todos estamos creando nuestra realidad aquí y ahora.

Somos LIBRES de elegir la perspectiva con la cual interpretar el entorno a cada momento.

Te invito a reconocer y explorar el poder que tenés para crear tu experiencia de las situaciones cotidianas.

Si te entusiasma la aventura de descubrir quién eras antes de que te dijeran quién ser, te espero en mi página de Facebook,@CrisalidaAlquimia. ¡Hasta la próxima!

miércoles, 3 de abril de 2019

Tu espacio interior, donde la Alquimia es posible

Nuestro espacio interior es invisible para nuestra mente, por eso a la mente no le entusiasma mucho ir hacia adentro. Sin embargo, cuando el corazón invita a la mente a ponerle imágenes a ese espacio, a ser la que cree imágenes para las energías que no puede ver, la mente se entusiasma y se inspira a decorar como solo ella puede hacerlo. 

Aquí comparto con vos algunas ideas sobre cómo empezar.


Podcast semanal #024 de Crisálida, escuela de Alquimia Espiritual, incluido en el programa radial "Ágape, queremos vivir en concordia" conducido poMaría Silvina González




Bienvenidos al espacio de Crisálida, escuela de Alquimia Espiritual, fundada por quien les habla, Carolina Iglesias.

La invitación de hoy está especialmente dirigida a aquellas personas que se preguntan cómo empezar a reconocer y habitar su espacio interior. Muchas veces no es que nos resistamos a mirar hacia adentro, sino que no tenemos las herramientas prácticas que nos sirvan de puente y de guía para ir al encuentro de nuestros aspectos más sutiles.
Se trata de un ejercicio creativo, en el que te invito a darle rienda suelta a tu imaginación. La primera vez que vayas a hacerlo te sugiero que elijas un momento en el que estés tranquilo, libre de distracciones e interrupciones. Podés poner música suave, prender una vela, o simplemente sentarte junto a un árbol o tu lugar favorito al aire libre. Luego vas a cerrar los ojos y respirar conscientemente unas tres veces, con la intención de diseñar tu espacio interior.

Te propongo que empieces eligiendo la imagen de un entorno natural que te resulte placentero y relajante, como puede ser el mar, un bosque, un arroyo, un jardín, o incluso el fondo del mar. En tu imaginación tenés la capacidad de respirar perfectamente donde sea. Prestá atención a los detalles. Disponé de un lugar en el que puedas estar cómodo, que puede ser una piedra con textura de colchón que se adapte a tu cuerpo, un sillón de arena, o una palmera donde apoyarte. Luego prestá atención a la temperatura ideal de ese lugar, al momento del día que es. ¿Hay animales cerca? ¿Qué sonidos escuchás? ¿Cómo se siente la brisa en tu rostro?

Luego te propongo que expandas ese lugar e instales un laboratorio de trabajo. ¿Qué forma tiene ese laboratorio? ¿Cómo se accede? ¿Qué herramientas y tecnologías tenés a tu disposición? Todo lo que imagines es válido, todo puede crearse, modificarse o desaparecer según te resulte conveniente.

Te sugiero que luego consideres qué seres te acompañan en estos espacios. ¿Hay ángeles, deidades, ancestros que están ahí para lo que necesites? ¿Hay quizá criaturas míticas y fantásticas como unicornios, dragones o hadas? ¿Qué hacen ahí? ¿Qué tienen para ofrecerte?

Además de lo que imagines visualmente, es importante que dotes a tu espacio con características alquímicas tales como amor incondicional, seguridad absoluta y sostén. La energía que se respira aquí es armonizadora, aquí vibra la frecuencia de tu ADN cósmico en su más pura expresión. Se trata de un espacio de infinitas posibilidades para recordar quién sos, recuperar tu libertad de ser y empezar a crear en forma deliberada.

En este espacio interior vas a poder ir agregando diversos entornos como templos de aprendizaje e iniciaciones, spas de regeneración y sanación de tu cuerpo físico, espacios intergalácticos, lugares de reunión, sanación y creación de vínculos, y todo lo que se te vaya ocurriendo.

Primero vas dedicarte unos días para construir tu espacio interior con tu imaginación, y luego vas a empezar a frecuentar y habitar esos espacios. A medida que explores estos espacios en estado tranquilo y meditativo, vas a ver que se te van a ir apareciendo a lo largo de tu vida cotidiana. Puede ser que estés haciendo una tarea rutinaria y recuerdes un aspecto de tu espacio interior. Ese recuerdo aparentemente casual es una invitación a llevar la energía pura de tu espacio interno a lo que sea que estés realizando concretamente en ese momento.

Nuestro espacio interior es un espacio abstracto con virtudes alquímicas bien concretas. Cuanto más lo habito y lo visito, más rápidamente accedo a una sensación de paz, seguridad y contención en el instante presente. De a poco, esas imágenes y sensaciones que creaste se transforman un lugar seguro al que tu mente puede acudir cada vez que se siente amenazada, confusa e insegura. Primero será un santuario de alivio, y un lugar donde transitar procesos de disolución de los condicionamientos de la estructura de supervivencia. Más adelante, se vuelve tu hogar y tu vehículo, en cuya energía habitás y desde la que interactuás con la realidad.

Te invito a descubrir un espacio que solo vos podés crear, uno hecho a tu medida. Se trata de una aventura en la que no te podés equivocar, una aventura que tiene el éxito asegurado a partir del momento en que elegís ir al encuentro de tu Ser original.

Si te entusiasma la aventura de descubrir quién eras, antes de que te dijeran quién ser, te espero en mi página de Facebook @CrisalidaAlquimia.

¡Hasta la próxima!

miércoles, 27 de marzo de 2019

Gratitud: frecuencia de alta alquimia



Podcast semanal #023 de Crisálida, escuela de Alquimia Espiritual, incluido en el programa radial "Ágape" conducido por María Silvina GonzálezEl audio, seguido por su transcripción, para escuchar o leer, como más te guste.





Bienvenidos al espacio de Crisálida, escuela de Alquimia Espiritual, fundada por quien les habla, Carolina Iglesias.


¿Cuántas veces escuchaste o leíste que había que ser agradecido? Seguramente muchas. ¿Y alguna vez te preguntaste si la gratitud basada en el miedo era efectivamente gratitud? ¿Y alguna vez reparaste en la diferencia entre la sensación de gratitud espontánea y genuina y la gratitud que surge como reacción ante el miedo de perder algo que tengo?

Te invito a bucear conmigo el tema de la gratitud.

En los paradigmas de condicionamiento, es decir, los paradigmas basados en el miedo, la gratitud es superstición disfrazada. Recordamos agradecer lo que tenemos cuando vemos a alguien que carece de lo que nosotros tenemos; o agradecemos profusamente cuando recibimos algo que no queremos perder. Otro ejemplo de gratitud basada en el miedo es agradecer cuando no nos sentimos dignos o merecedores de un regalo o un favor. En todos estos casos, la superstición de fondo es que si agradezco no perderé lo que tengo, lo que recibí o el derecho a seguir recibiendo regalos o favores.

Por otra parte, hay veces en que aflora en nosotros, en forma espontánea, una sensación expansiva, sonriente, que nos conmueve a veces incluso con alguna lágrima, a la que también llamamos “gratitud”. Esta sensación expansiva y franca es la gratitud genuina; lo sabemos porque es una sensación plena y desbordante, que nada tiene que ver con el miedo. La sentimos y la disfrutamos; la sentimos y la compartimos. Al dejarla fluir en nosotros nos sentimos poderosos, invencibles y capaces de transformarlo todo en una nueva versión que alcance e incluya a todos.

La primera invitación de hoy es a que prestes atención a estas dos sensaciones claramente diferentes cada vez que surjan. Es muy importante que no te juzgues cuando reconozcas superstición disfrazada de gratitud, solo felicitarte por descubrirla. Todos conocemos esta emoción, y el primer paso para integrarla es no juzgarla. Seguramente se trata de una emoción que está camuflando a un aspecto inocente que está buscando nuestra mirada compasiva y nuestra aceptación amorosa.

Y cuando te encuentres sintiendo gratitud genuina, te invito a que la hagas correr por todo tu cuerpo, que te abras a que te transforme y transforme a través de vos.

Dado que la gratitud genuina es una frecuencia altamente alquímica, la segunda invitación tiene que ver con cultivar la gratitud genuina para recibir y compartir su capacidad transformadora más a menudo.

Primero tengo que reconocer dónde estoy. Muchas veces nos gustaría sentir gratitud pero no la sentimos. Ser sincera conmigo misma y reconocer dónde estoy es fundamental. Para empezar voy a probar una frase, por ejemplo: “Estoy agradecida por este día de sol”. Y me observo. ¿Me siento expansiva y rebosante de alegría por el día de sol? En una escala de 0 a 7, ¿qué tan agradecida me siento por el día de sol? Digamos que siento una gratitud de 2, apenas perceptible, entonces pruebo la siguiente frase: “Me gustaría sentirme más agradecida por este día de sol”. Y vuelvo a medir. Probablemente esa frase casi que mida el máximo en su escala. Y entonces empiezo a cultivar la gratitud genuina con la frase “Me gustaría sentirme más agradecida por…”.

Otra avenida directa a la gratitud es el aprecio. En este caso, te invito a apreciar lo que realmente aprecies en tu vida cotidiana, sea lo que sea. Por ejemplo podrías decir: “Aprecio haber descansado bien anoche. Aprecio tener los ingredientes para mi desayuno en casa. Aprecio que sea tan fácil acceder a agua limpia. Aprecio la energía eléctrica y el acceso que tengo a ella. Aprecio las cosas que me interesan. Aprecio mi compromiso a descubrir eso que me hace única e irrepetible”.

Y así, cada vez que lo recuerdo, respiro en forma consciente un par de veces y juego a recitar cinco cosas que aprecio en este momento y tres cosas por las que me gustaría sentir mayor gratitud. Y luego respiro una vez más, y presto atención a ver si surge espontáneamente algo por lo que estoy genuinamente agradecida.

El cultivo de la frecuencia alquímica de la gratitud es algo que se hace en forma deliberada y consciente. Y una vez que nuestra identidad activa esta frecuencia en su campo energético, empezamos a tener acceso a la gratitud que siente nuestra esencia por esa identidad que somos, tan inocente y tan maravillosamente adorable.

Si te entusiasma la aventura de descubrir quién eras, antes de que te dijeran quién ser, te espero en mi página de Facebook @CrisalidaAlquimia.

¡Hasta la próxima!

miércoles, 20 de marzo de 2019

De lo macro a lo micro: alquimia a partir de una noticia de actualidad





Podcast semanal #022 de Crisálida, escuela de Alquimia Espiritual, incluido en el programa radial "Ágape" conducido por María Silvina GonzálezEl audio, seguido por su transcripción, para escuchar o leer, como más te guste.






Bienvenidos al espacio de Crisálida, escuela de Alquimia Espiritual, fundada por quien les habla, Carolina Iglesias.

Hoy te propongo hacer alquimia en tu particularidad individual a partir de una noticia cualquiera de la actualidad.

Te invito a elegir un tema de actualidad que te interese o que te despierte algún tipo de respuesta o carga emocional fuerte. El ejercicio es de observación curiosa, de descubrimiento, de ir más allá de lo que percibo habitualmente.
Empiezo por reconocer la carga o la respuesta emocional que el tema me genera. ¿Dónde se ubica en mi cuerpo? ¿Qué densidad tiene? Y me quedo unos segundos con la atención puesta en lo que siento. Luego voy a intentar detectar la dinámica detrás del tema que elegí. ¿Es una dinámica de enfrentamiento en la que hay dos bandos? ¿Es una dinámica de reclamo, en donde pareciera haber una disparidad de autoridad o de poder? ¿Es una dinámica de acción, corrección, reparación? ¿Es una dinámica de crítica? ¿ES una dinámica de denuncia? ¿Es una dinámica de creación de algo nuevo? ¿Qué estaría diciendo sobre mi momento presente la dinámica que elegí?

Vuelvo a focalizarme en las sensaciones. ¿Se modificó mi sentir de alguna manera a partir de haberme hecho algunas preguntas? ¿Se movió de lugar, se expandió, se agitó, se aquietó? Sigo observándome con curiosidad inocente, como quien viene de otro planeta a conocer a este ser humano que soy en este momento.

Vuelvo a las preguntas. ¿Desde qué perspectiva estoy abordando el tema? ¿Me ubico en alguno de los extremos? Si dependiera de mí, ¿qué suerte querría que corriera el otro extremo, o el otro bando o mi interlocutor? ¿O más bien estoy mirando desde una perspectiva conciliadora y unificadora? Recuerdo que estoy en un espacio seguro de autoobservación en el que puedo ser totalmente sincera conmigo misma. Me permito observar pensamientos y sensaciones que serían muy inconvenientes de compartir con otros. ¿Qué dice mi actitud ante lo que miro sobre mí aquí y ahora?

Y así, de a poquito, voy pasando del tema de actualidad que sucede allá afuera a descubrir las tramas y las dinámicas de pensamiento del que reacciona o responde al estímulo externo, es decir, de mí misma. Si cada uno de los actores del tema de actualidad fuera un aspecto dentro de mí, ¿cómo me gustaría que se desarrollaran los pasos siguientes? ¿Es mi intención desarticular, desautorizar o eliminar algún aspecto? ¿Hay permiso en este espacio de observación para que todos los aspectos den su punto de vista sobre el tema? ¿Cómo se resuelven los conflictos en mi interior? ¿Siempre gana la mayoría? ¿Qué otras posibilidades hay?

Y de nuevo, suelto las preguntas y los pensamientos y vuelvo a enfocarme en lo que siento. Si puedo, le pido a la mente que haga silencio unos segundos para poder sentir otra vez qué efecto físico me genera toda esta observación.
Regreso a las preguntas. ¿De quién aprendí a mirar este tema de esta manera? ¿Me he permitido mirarlo desde otro ángulo? ¿Soy veloz para adoptar la perspectiva de un periodista u opinólogo en lugar de generar una perspectiva propia? ¿Qué valoración le doy a mis propias perspectivas? ¿Me permito considerar perspectivas opuestas o contrarias a la mía? ¿Qué pasa cuando lo hago? ¿Con qué intención las considero o con qué intención las evito?

Este tema que elegí, ¿me toca de cerca en alguna experiencia o prefiero temas que me distraen de mis experiencias personales? ¿Suelo tomar partido por situaciones por las que nunca pasé como si supiera y las conociera? ¿Defiendo o ataco acciones y actitudes poniéndome en el lugar de víctima porque estuve en situaciones similares?

Y luego vuelvo a mi cuerpo, a sentir qué sensaciones me visitan a partir de estas consideraciones. Y sigo alternando, preguntas –una observación mental- con una observación de sensaciones.

Lo que observamos a escala macro son las proyecciones de la sumatoria de las actitudes particulares de todos los seres humanos. Para que la proyección se modifique hay que cambiar lo que cada proyector proyecta, no la proyección en sí. Eso sería como estar frente al espejo y cepillar los dientes de la imagen del espejo en lugar de los míos.

Este sencillo ejercicio de autoobservación usando lo que miro y lo que me interesa como punto de partida puede aportarme mucha información sobre mis condicionamientos. Al observar mis condicionamientos con curiosidad, mi configuración original empieza a revelarse y a aceitarse, produciendo la alquimia que transforma el condicionamiento en libertad plena.

Si te entusiasma la aventura de descubrir quién eras, antes de que te dijeran quién ser, te espero en mi página de Facebook @CrisalidaAlquimia.

¡Hasta la próxima!

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Que tus herramientas no sean tu autoridad

Podcast semanal #020 de Crisálida, escuela de Alquimia Espiritual, para el programa "Ágape, por una ciudad educadora". El audio, seguido por su transcripción, para escuchar o leer, como más te guste.







Bienvenidos al espacio de Crisálida, escuela de Alquimia Espiritual, fundada por quien les habla, Carolina Iglesias.
Hoy quiero compartirles algo que siempre estuvo muy claro para mí pero que requirió de coraje poner en práctica y que aún siento que no logro transmitir con claridad. Aquí hago un nuevo intento.
En este camino de transformación vamos, poco a poco, soltando la autoridad que está afuera de nosotros para volvernos autorreferentes y guiarnos por nuestra brújula interna, que cada vez es más clara. Para este tránsito tan particular, todas las personas que conozco, incluyéndome a mí, recurrimos a lo que yo llamo “herramientas  de enfoque”. Se trata de recursos que nos acompañan y nos sirven de guía. Sin embargo, es sumamente importante no convertir a las herramientas de autodescubrimiento en una nueva autoridad.
Empecemos por nombrar algunos recursos de enfoque. En mi caso, mi herramienta preferida desde hace ya muchos años son las runas celtas. Con ellas hago lecturas diarias y también lecturas más amplias y complejas que me acompañan durante un año entre las fechas de un cumpleaños y el siguiente. El reconocer que las runas no son mi autoridad sino un lenguaje de guía, un puente de comunicación entre lo sutil y lo concreto, entre mi Esencia y mi Identidad, me ha permitido flexibilizar mi práctica al punto en el que hay días en los que siento claramente en qué enfocarme y entonces no saco una runa. O días que siento ganas de seguir profundizando sobre la runa del día anterior, y entonces la resonancia interna prevalece sobre la consulta disciplinada. Y hay temporadas en las que hago que la realidad misma sea mi guía porque ya estoy entrenada para eso.
Por otra parte existen otras herramientas que nos guían a partir de arquetipos, como pueden ser los signos del zodíaco, la numerología y diversos otros sistemas que tipifican rasgos de personalidad. En esos casos, también sugiero tener en cuenta que lo que leemos sobre nosotros es para reconocer, afinar, aclarar aquellos rasgos que nos son propios y que queremos profundizar, cultivar y desarrollar. Estas herramientas también nos ayudan a ver nuestros aspectos más inmaduros y nos permiten participar en forma deliberada de nuestros propios procesos de maduración. Sin embargo, no debemos olvidar que se trata de arquetipos generales, y cada uno de nosotros tiene un código único, una identidad espiritual particular.
Otro tipo de herramienta de enfoque y guía viene en formato de barajas de tarot y de mensajes varios. Y otra muy usada y difundida son los libros de diversos autores, e incluso los libros considerados sagrados en algunas culturas.
Entonces, la propuesta es no definirnos a partir de una herramienta y tampoco entregarle a la herramienta la autoridad de decirme quién soy, qué hacer ni cómo hacer. Sugiero usar las herramientas como guía, como un elemento que aporta claridad y abre perspectivas y posibilidades. Pero tomarnos unos segundos antes y después de recurrir a una herramienta para tomar conciencia de dónde estoy en ese instante, con qué resueno, qué características están madurando y queriendo ser cultivadas. Permitirme cambiar, no identificarme ni definirme por los arquetipos ni las herramientas. Prestar atención a que mis herramientas no pasen a ser mi nueva autoridad, no volverme esclava de una herramienta, sino ser una persona soberana que aprovecha y utiliza sus recursos con verdadera maestría.

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¡Hasta la próxima!

jueves, 16 de agosto de 2018

El proceso de transformación



Podcast semanal #006 de Crisálida, escuela de Alquimia Espiritual, para el programa "Ágape, por una ciudad educadora". El audio, seguido por su transcripción, para escuchar y/o leer, como más te guste.




Bienvenidos al espacio de Crisálida, escuela de Alquimia Espiritual, fundada por quien les habla, Carolina Iglesias.
En la entrega anterior, dijimos que Alquimia Espiritual es el proceso de pasar de una percepción fundada en Oscuridad-Miedo a otra fundada en Oscuridad-Amor. Si bien dicho así esto puede sonar muy abstracto o muy romántico, se trata de una propuesta de aplicación bien práctica.
Veamos cómo sería. Hace unas semanas te propuse empezar a observar todos los mensajes que recibís en forma de orden para detectar a la autoridad que está detrás de ella. Si cuando recibo un mensaje en modo imperativo mi reacción inmediata es obedecerla o al menos aceptarla como verdadera –incluso rebelarme contra ella, con una carga emocional fuerte-, se trata de una reacción basada en oscuridad-miedo. En algún punto existe el mandato interno que dice: “hacé lo que te dicen para evitar consecuencias indeseables”. En el momento en que me permito observar mi reacción con curiosidad y cuestionar la voz detrás de la orden, ya hice un cambio. La versión que observa no se identifica con la voz que me incita a obedecer por miedo. La versión que observa tiene una perspectiva más amplia que le permite observar y escuchar a la versión que suele reaccionar, le permite dialogar con ella. La versión con mayor perspectiva está alineada, o más cerca de estar alineada, con la premisa Oscuridad-Amor.
Es en esta actitud curiosa de observar nuestros pensamientos y reacciones que vamos descubriendo cómo hemos construido nuestro camuflaje; vamos descubriendo qué pensamientos, reacciones y conductas imitamos de nuestro entorno para armar nuestro capullo de supervivencia. Una vez reconocida la estructura como de nuestra propia creación –incluso todas las capas construidas en forma inconsciente- y vemos lo bien que la hemos configurado ya que estamos vivos, sobrevivimos, cumplió su función, esta estructura matricial puede pasar de ser capullo de supervivencia a laboratorio de transformación: el laboratorio en el cual realizar la alquimia espiritual que desarticule las estructuras que ya no necesitamos.
Así entendida, la estructura que en un primer momento podemos sentir como limitante se transforma en la materia prima para redescubrirnos, transformarnos y empezar a expresar nuestra particularidad original libremente.
En mi propia observación noté que había hecho que una de las capas de camuflaje de mi Crisálida fuera mi “jefe”, mi “autorizad”, mi “juez”, incluso “mi dios”.
Si visualizo mi crisálida como una esfera en cuyo núcleo está la configuración original de mi particularidad, las capas más alejadas de ese núcleo son el camuflaje de imitación del entorno. Cuanto más tiempo paso en las capas, más alejada me siento de mí misma. Es así que yendo “hacia adentro”, “hacia mi centro”, “hacia atrás”, retorno a la perspectiva de mi esencia. Desde esa perspectiva central, la capa de camuflaje que puse como mi juez va perdiendo poder y autoridad, ya que la autoridad y soberanía regresa a la Esencia, que paradójicamente, no juzga. La identidad que con su libre albedrío realiza este movimiento hacia el centro, hacia adentro y hacia atrás,  va fundiéndose poco a poco con la Esencia, produciéndose así la metamorfosis humana a medida que juntas disuelven las capas de distorsión.
¿Cuál es el punto cúlmine de esta transformación? No lo sé, ya que aún estoy transitando el proceso. Sin embargo, participar conscientemente de mi transformación es en sí mismo es fascinante. Y dado que cada vez vivo más alineada con perspectivas de Oscuridad-Amor, lo incierto que me depare el futuro solo puede ser cada vez más fascinante y maravilloso.

Si te entusiasma profundizar la aventura de descubrir quién eras antes de que te dijeran quién ser, te espero en mi página de Facebook, @CrisalidaAlquimia. Hasta la próxima.