miércoles, 8 de mayo de 2019

Libertad de sentir las emociones




Podcast semanal #29 de Crisálida, escuela de Alquimia Espiritual, incluido en el programa radial "Ágape, queremosvivir en concordia" conducido por María Silvina GonzálezEl audio, seguido por su transcripción, para escuchar o leer, como más te guste.



Bienvenidos al espacio de Crisálida, escuela de Alquimia Espiritual, fundada por quien les habla, Carolina Iglesias.

Continuando con la exploración de la libertad de sentir, hoy te propongo abordar en forma curiosa y consciente la libertad de sentir todas las emociones que se te presentan, cuando se presentan.

Claramente somos libres de sentir las emociones, sin embargo, hemos adquirido el hábito de juzgar las emociones y clasificarlas en buenas y malas, o positivas y negativas. A partir del hábito de juzgarlas, hemos desarrollado y perfeccionado herramientas para evitar sentir las catalogadas como “malas” o “negativas”, o para intentar que pasen lo más rápido posible. Hay industrias enteras dedicadas a vender bienestar en pastillas, gotitas, entretenimiento y demás.

Si ante la menor sensación de incomodidad, molestia, tristeza, decaimiento, angustia o frustración tu acción instintiva es hacer que pase lo más rápido posible y evitar que las personas a tu alrededor noten tu estado, no pasa nada malo con vos: simplemente estás actuando desde la estructura de supervivencia que tenemos todos los seres humanos.

Ahora bien, cuando empezamos a atrevernos a explorar nuestras libertades internas y tomamos consciencia de nuestro obrar automático, no podemos evitar darnos cuenta de que tenemos coartada nuestra libertad de sentir. Y una vez que lo sabemos, podemos ejercer nuestra libertad de ser a partir y elegir continuar con los patrones aprendidos que usa la mayoría o empezar a desactivar las conductas de censura interna de las emociones.

Y elegir atreverse a sentir “lo que surja” requiere mucho valor y coraje. Es un verdadero salto al vacío. Es muy difícil encontrar a alguien cerca que respete nuestra elección, por lo tanto a cualquier emoción que le estemos dando libertad de expresión se le va a sumar la sensación de soledad e incomprensión. Empezar a ser el espacio donde las emociones se expresan suele venir acompañado de muchos momentos de aislamiento.

Si ya estás transitando el camino de liberación emocional, un abrazo gigante de apoyo, admiración y gratitud por tu tarea.

Y si todavía no lo experimentaste, pero el llamado a tu libertad interna es muy fuerte y no sabés cómo empezar, te comparto una herramienta.

Te invito a que te tomes unos diez minutos diarios solamente para sentir. Buscá una posición cómoda, en un lugar tranquilo, preferentemente con el celular apagado. Cerrá los ojos y empezá a sentir tu respiración. Sentí el aire que entra y sale por la nariz, explorá si respirás más cómodo con la boca cerrada o entreabierta. Y luego imagínate que estás por entrar en un lugar en el que hay que ir en silencio –esto es para calmar un poco los pensamientos. Llevá tu atención al lugar del cuerpo que más te llame, donde sientas tensión, contractura o dolor. Tu atención y tu respiración son como la visita y la compañía más esperada. Entonces llevá la respiración y la atención --que podés visualizarla como una esfera de luz, a esos lugares del cuerpo. Permitite acompañarte en ese sentir, sin buscar calmar ni cambiar nada, solo ser una compañía incondicional que te dice “no estás sola, vengo a sentir con vos”. Que las partes doloridas o contracturadas sientan tu energía presente. Y luego, cuando empiecen a aflorar emociones, te invito a que hagas lo mismo: que las acompañes con respiración y atención. Acompañá las palpitaciones, las sensaciones de miedo y las de vacío. No te abandones. Las emociones son como niños pequeños muy asustados que han sido abandonados. Te invito a que vayas al encuentro de esos niños internos con toda la suavidad, paciencia y amor que puedas hacer fluir.

Abrirse a la libertad de sentir significa comprometerse con uno mismo a no abandonarse nunca más.

Si te entusiasma la aventura de descubrir quién eras antes de que te dijeran quién ser, te espero en mi página de Facebook, @CrisalidaAlquimia.

¡Hasta la próxima!

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