miércoles, 3 de julio de 2019

Libertad de respetar las distintas velocidades internas


Podcast semanal #37 de Crisálida, escuela de Alquimia Espiritual, incluido en el programa radial "Ágape, queremosvivir en concordia" conducido por María Silvina González.  El audio, seguido por su transcripción, para escuchar o leer, como más te guste.






Bienvenidos al espacio de Crisálida, escuela de Alquimia Espiritual, fundada por quien les habla, Carolina Iglesias.

La propuesta de hoy tiene que ver con el vínculo entre nuestra mente cognitiva y el cuerpo físico respecto a sus diferentes velocidades.

La velocidad de la mente es sumamente rápida. Tengo una idea y la visualizo o la percibo inmediatamente. En contrapartida, la velocidad del cuerpo es mucho más lenta. En otras palabras, lo que la mente percibe en un instante al cuerpo le lleva mucho más tiempo manifestarlo. Esto no es ni bueno ni malo, simplemente es así; la materia es más densa y más lenta que la energía abstracta de los pensamientos.

Tomemos una habilidad física a modo de ejemplo. En mi mente, es muy fácil visualizarme tocando la guitarra con destreza y cantando entonada y afinada. Sin embargo, si quiero que mi cuerpo manifieste esas destrezas en forma concreta, va a necesitar tiempo, entrenamiento y práctica para acercarse a la imagen que tengo en la mente.

Si bien esto así expresado es muy fácil de ver, he observado en mi propia crisálida que muchísimas veces la mente olvida este detalle y le exige al cuerpo velocidades que no posee. A la mente le resulta muy aburrido acompañar los tiempos del cuerpo, por eso suele andar repasando ideas pasadas o imaginando ideas futuras mientras el cuerpo avanza lentamente.

Como ya expresé en varias emisiones, te invito a que todos tus aspectos internos  se apoyen unos a otros y que entre ellos se vinculen a partir de la curiosidad y el diálogo. Así, podemos decirle a la mente: “El cuerpo tiene otra velocidad y sé que de la manera que estás configurada te aburre esperar. Ahora bien, yo conozco tu maravillosa capacidad de crear. ¿Te parece buena idea crear vínculos con el cuerpo físico a fin de entenderse mejor y colaborar? ¿Qué tal desarrollar un lenguaje de comunicación entre la mente y el cuerpo físico? ¿Cómo abordarías, mente, el recabado de información y el desarrollo de un idioma fluido con el cuerpo? Por otra parte, lo que puedo asegurarte es que si aceptás la propuesta de buscar una forma de acompañar los procesos y los tiempos del cuerpo, vos, como mente, vas a evolucionar cuantitativamente. ¿Te gustaría acceder a nuevas versiones de vos misma, a nuevas capacidades? ¿Y si el cuerpo, con su ritmo natural más lento estuviera colaborando con tu evolución? ¿Y si aprender a vincularse contribuyera a una evolución exponencial de ambos? ¿Por dónde empezarías?”.

Y luego invito a la mente a que entable un diálogo con el cuerpo, que podría ser algo parecido a lo siguiente: “Querido cuerpo, sé que siempre te estoy apurando y exigiendo que aceleres tus ritmos, y que a menudo me enojo o me frustro porque no lo hacés a la velocidad que yo espero. La verdad es que no me había dado cuenta de tu naturaleza tiene un ritmo muy distinto al mío. Hoy que empiezo a tomar conciencia de eso, me encantaría acompañar tus ritmos, que me vayas contando sobre tus procesos orgánicos, y así poder colaborar con vos, aunque más no sea a partir del respeto de tu ritmo”.

Hoy te propongo jugar con estos diálogos o crear unos propios. ¿Por dónde te gustaría empezar a observar las diferentes velocidades entre un pensamiento y su concreción material?

El determinar que nuestros aspectos internos se respeten entre sí respetando por ejemplo los ritmos diversos de cada aspecto es parte de la libertad de ser.

Si te entusiasma la aventura de descubrir quién eras antes de que te dijeran quién ser, te espero en mi página de Facebook, @CrisalidaAlquimia.

¡Hasta la próxima!

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